lunes, 31 de mayo de 2010

CRONICA DE UN VERANO


Crónica de un Verano

Jean Rouch

Edgar Morin

1960

Francia


Nuevamente Rouch hace un experimento antropológico, pero en esta ocasión, en co-dirección con Morin, quién considera el proyecto más desde un punto de vista social. Sus habilidades de alborotador no tardaron en hacerse latentes; basta con un comentario o un pequeño pique para soltar una serie de hechos en cadena. Como en la Pirámide Humana, el pone desde un principio las cartas en la mesa, y explica los roles. Cuando las cosas se ponen densas y difíciles, y solo cuando lo considera muy necesario, interviene, haciendo una reflexión grupal. Al final todos opinan y sacan sus conclusiones del experimento.

La influencia de Morin se siente claramente en el documental. Por lo personal, creo que Rouch trabaja mejor solo. En este documental se siente la ausencia en algunas partes de la genialidad “Rouch” que era tan latente en la Pirámide Humana. Si pones a ambas películas en una balanza, sin lugar a duda esta crónica se queda muy corta. Sin embargo, no deja de ser buena. Es interesante el planteamiento de inicio para hacer este experimento; “repite tu experimento africano pero ahora en tu país”. Un momento brillante, y sobre todo clave para el desarrollo dramático de la película es cuando están en la mesa discutiendo, y Rouch menciona lo de los tatuajes judíos, poniendo a la par el racismo que han sufrido los negros, con el que han sufrido los judíos. En cierta forma, Rouch nos está diciendo, el racismo puede ser universal… pero depende de nosotros que exista.


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